07 enero 2014

Los ambientes compartidos son protagonistas en este dormitorio que ocupan dos hermanas. Su éxito radica en la distribución del espacio, que cumple con todas las expectativas.


Un Cuarto Juvenil a rayas grises y blancas

Los juegos visuales cobran especial importancia en las paredes. El original trabajo de pintura, con franjas anchas en gris y blanco, aporta gran riqueza y profundidad a la habitación.

Un Cuarto Juvenil a rayas grises y blancas

Los cajones de gran capacidad son básicos en habitaciones para niños preadolescentes. En este dormitorio, estos grandes aliados del orden encontraron su espacio en la litera, justo entre las dos camas, donde se pudo colocar un módulo a medida con cuatro cajones y dos estantes.

Un Cuarto Juvenil a rayas grises y blancas

Una base neutra reina en el espacio con predominio de los grises y blancos. En este escenario los textiles que visten la habitación juegan con el rojo en forma de lunares, cuadros y rayas alternos aportando un dinamismo adicional a la decoración.
Los toques cromados de algunos elementos aportan modernidad al conjunto. En esta línea destacan los apliques elegidos como luz de lectura para las camas, de acero y con base cuadrada, o las sillas plegables de la zona de trabajo, también de tubo de acero.

Un Cuarto Juvenil a rayas grises y blancas

Trabajar con el parque de testigo, luz natural directa y el radiador a los pies, para no pasar frío, fueron razones poderosas al ubicar el escritorio delante del ventanal. Todo un acierto cuando se busca una distribución óptima.
La apuesta por el cristal vino condicionada por la necesidad de instalar dos mesas. Fue una solución clave para mantener la sensación de mayor espacio.

Un Cuarto Juvenil a rayas grises y blancas

La ausencia de cajoneras bajo las mesas de estudio se suplió con una librería junto a la zona de trabajo. Aprovechando un pilar existente se colocaron varias baldas hechas a medida y lacadas en el tono de la pared. El espacio de almacén ganado es perfecto para tener todos sus libros a mano.

Un Cuarto Juvenil a rayas grises y blancas

La integración completa de la carpintería en el espacio era fundamental para lograr un ambiente equilibrado. Bajo estas premisas los armarios empotrados -que ocupan casi todo un frente- se diseñaron a medida cuidando todos los detalles. Se eligió un sistema de apertura batiente de las puertas con los herrajes ocultos y se prescindió de tiradores practicando en su lugar pequeños orificios. Pintado igual que la pared, la apariencia del frente es uniforme.

Un Cuarto Juvenil a rayas grises y blancas

Un dormitorio muy bien aprovechado
Esta habitación es el resultado de una reforma en la que se unieron dos dormitorios más pequeños para lograr un único espacio cómodo, luminoso y lo bastante amplio para contar con todo lo necesario.

1 ZONA DE DESCANSO. La solución estrella para colocar las dos camas sin ocupar mucho espacio fue adquirir una litera tipo tren; estos diseños solapan una cama con otra reduciendo su volumen final y generando, además, nuevas zonas de almacén entre ambas camas.

2 ÁREA DE TRABAJO. Motivar el estudio a estas edades es primordial. Un buen comienzo será crear una zona confortable y luminosa que facilite la concentración. Aquí se logró colocando dos mesas contiguas delante de la gran ventana que, al ser de cristal, visualmente parecen más ligeras.

3 ZONA DE ALMACÉN. Un generoso frente de armarios empotrados proporciona mucho espacio para guardar la ropa, complementos y zapatos de las niñas. Para los libros se creó, además, una estantería con baldas voladas junto a la zona de estudio y, para sus cosas, entre las camas,
quedó espacio para cuatro cajones.

VIA:www.micasarevista.com

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