El interiorismo de la Casa A5 es una oda a la honestidad táctil; donde la imperfección de la piedra y la calidez de la madera crean un refugio de serenidad atemporal.

El interiorismo contemporáneo ha dejado atrás la frialdad del minimalismo clínico para abrazar lo que los expertos denominan "minimalismo cálido" o "soft minimalism". En la Casa A5, Carlos Segarra Arquitectos demuestra un dominio absoluto de esta tendencia, seleccionando materiales que no solo son bellos a la vista, sino reconfortantes al tacto y respetuosos con el medio ambiente.

La selección de materiales: Textura sobre ornamento
La paleta de materiales de la Casa A5 está cuidadosamente orquestada para potenciar la luz natural y generar una sensación de calma. El gran protagonista es la madera de roble, utilizada tanto en pavimentos como en carpinterías y paneles de pared. La madera aporta la temperatura visual necesaria para equilibrar los muros blancos y los techos altos de la vivienda. En el proyecto MV, otro trabajo destacado del estudio, ya se observaba este interés por materiales confortables que separan usos dentro de un espacio diáfano.
Además de la madera, la Casa A5 incorpora materiales pétreos con acabados mate o cepillados, que evitan los reflejos molestos y ofrecen una textura más orgánica. Piedras naturales, calizas y microcementos se utilizan en zonas húmedas y pavimentos exteriores para garantizar durabilidad y un mantenimiento sencillo, factores clave para el inversor de lujo

El mobiliario y el "Nuevo Artesanado"
Una de las tendencias dominantes es la búsqueda de la autenticidad a través del nuevo artesanado. En el interiorismo de la Casa A5, esto se traduce en la selección de piezas de mobiliario que cuentan una historia, integrando elementos de marcas como Francisco Segarra, conocido por sus diseños con alma y acabados imperfectos que aportan carácter a los espacios modernos.
El uso de textiles naturales, como el lino y el algodón orgánico en cortinas y sofás, refuerza la sensación de frescura y ligereza. La paleta cromática se mantiene en tonos neutros —beiges, arenas y tierras— que reflejan el paisaje mediterráneo y permiten que la verdadera protagonista sea la luz. Pequeños toques de azul profundo o verde oliva pueden aparecer en los detalles decorativos para evocar el mar o la vegetación autóctona.


Iluminación escenográfica y domótica invisible
El interiorismo de la Casa A5 trata la iluminación artificial como una extensión de la arquitectura. Se evita la sobreiluminación, optando por luces indirectas ocultas en foseados de techo y luminarias escultóricas que actúan como puntos de acento. Gracias a la tecnología domótica, los usuarios pueden crear "escenas" lumínicas que se adaptan a diferentes momentos del día: desde una luz blanca energética para el trabajo hasta tonos cálidos y tenues para el descanso nocturno.

La domótica también se extiende a la calidad del aire. Sensores inteligentes monitorizan los niveles de $CO_2$ y humedad, activando la ventilación mecánica de doble flujo para asegurar un ambiente interior siempre saludable y libre de alérgenos, un aspecto que ha cobrado una importancia vital tras la evolución de las demandas habitacionales post-pandemia.


| Material / Elemento | Aplicación en Casa A5 | Atributo Sensorial y Funcional |
|---|---|---|
| Madera de Roble | Suelos, revestimientos y carpintería integrada | Proporciona calidez visual y ayuda a delimitar áreas en la planta abierta sin usar tabiques. |
| Piedra Natural | Encimeras, baños y zonas de transición exterior | Textura mineral mate que aporta elegancia atemporal y alta resistencia al desgaste. |
| Mortero de Cal | Acabado continuo en muros interiores y fachada | Garantiza la transpirabilidad de la vivienda y una estética orgánica alineada con el soft minimalism. |
| Lino y Algodón Orgánico | Cortinas, tapicerías y elementos de descanso | Refuerzan la sensación de frescura, ligereza y bienestar psicológico del habitante. |
Conclusión y Enseñanza para Nuevos Arquitectos:
La principal enseñanza pedagógica de la Casa A5 en términos de interiorismo es que los materiales deben ser elegidos por su comportamiento ante la luz y el tiempo. El interiorismo no es una capa superficial; es la interfaz entre el cuerpo humano y la estructura. Como arquitectos, debemos diseñar los interiores con la misma integridad que la fachada, asegurando que los materiales envejezcan con dignidad. El "minimalismo cálido" nos enseña que el verdadero confort nace de la armonía entre lo que vemos y lo que tocamos.

Un Tratado sobre Simetría, Diseño y Tendencias Residenciales
La arquitectura contemporánea en el arco mediterráneo español ha experimentado una transformación radical, alejándose de la ornamentación superflua para abrazar una pureza estructural que prioriza la experiencia del habitante y la eficiencia energética. En este contexto, la Casa A5, proyectada por el estudio valenciano CSA arquitectura (Carlos Segarra Arquitectos), se erige como un referente de la vivienda unifamiliar de lujo, donde la geometría y la luz actúan como los principales materiales de construcción.
El estudio de Carlos Segarra, ubicado en Valencia, ha consolidado una trayectoria marcada por la investigación de la calidad arquitectónica sobre cualquier otro aspecto formal. La Casa A5, con una superficie de 544 m2, no es solo un refugio físico, sino una declaración de principios sobre cómo el orden espacial puede generar serenidad en un entorno residencial densificado. A través de una estructura simétrica rigurosa y un núcleo central de comunicación, el proyecto resuelve con maestría la relación entre privacidad y apertura, estableciendo un diálogo constante con el clima mediterráneo.

Memoria del proyecto:
La casa A5, está situada en una zona residencial sobre una ladera que mira hacia el mar de la bahía de Coruña. Una parcela muy condicionada por su pendiente pero también por una normativa urbanística que limita la altura y que restringe la posición de la vivienda dentro de la parcela.
Con estos condicionantes, la volumetría exterior es el resultado de cumplir con ambas restricciones y adaptarse a la topografía, dando lugar a un volumen escalonado que acompaña la pendiente. Para cumplir con el programa, la casa se entierra parcialmente, y en consecuencia el volumen es horadado con dos grandes patios que permiten iluminación natural en aquellos espacios semienterrados.
En respuesta a un entorno natural privilegiado, la casa pretende alterar lo mínimo. En ese sentido la casa es más la suma de un conjunto de vacíos que un objeto. Podríamos decir que la casa anhela difuminarse, diluirse con lo próximo.

Por ello, el proyecto propone recuperar conceptos de la arquitectura tradicional, donde son comunes los espacios sin forma, caracterizados por la falta de límites entre lo público y lo privado, entre lo interior y lo exterior, condiciones que se dan a menudo entre las viviendas del medio rural de Galicia.
Lugares donde nunca está muy claro donde empieza una casa y acaba la otra, o incluso donde es casa y donde camino o donde aparece un alpendre y acaba el muro de un huerto. Espacios donde todo se funde con todo y la forma nunca ha sido algo preconcebido y lo ambiguo es la característica común.
Esos conjuntos de la arquitectura popular gallega, son en gran medida consecuencia de una relación compleja con lo exterior y de su adaptación al clima. En ese sentido la casa se identifica con esos conceptos y pretende una construcción sin límites claros, que permite a su vez una relación intensa entre la casa y la parcela, entre el exterior y lo interior y donde lo anónimo y lo ambiguo se convierten en valores de la propuesta.




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Arquitectos: Carlos Seoane (CSA arquitectura)
Ubicación: Oleiros, La Coruña, España
Área del Proyecto: 544 m²
Año del Proyecto: 2010 - 2011
Fotografías: Héctor Santos-Díez y Juan Rodríguez















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