En la ex fábrica de Alpargatas, el diseño interior trabaja con una doble herencia: la memoria material del edificio y los cambios actuales en la manera de vivir y trabajar. De la vivienda integrada al coworking adaptable, la edición de Casa FOA convierte esas tensiones en un recorrido de más de 42 espacios.

La edición porteña de Casa FOA 2026 abre del 1 de octubre al 1 de noviembre en Palacio Molina, avenida Regimiento de Patricios 1053, Barracas. Se anuncian más de 42 ambientes en 5.700 metros cuadrados, con propuestas de arquitectura, interiorismo, paisajismo e instalaciones artísticas. En esta sede de pasado industrial, el tema “Alquimia” se concreta en una pregunta de diseño: ¿qué ocurre cuando los materiales y las formas de la vida contemporánea se insertan en una estructura creada para fabricar alpargatas?
La respuesta no es una tendencia única. Las descripciones de los espacios apuntan a materiales táctiles, presencia del yute, curvas, color, iluminación como recurso de atmósfera y programas más flexibles. A ello se suman ambientes concebidos como viviendas completas y propuestas laborales que mezclan colaboración, concentración y pausa. La lectura más interesante está en observar cómo esas decisiones se relacionan con el lugar: no solo qué se ve, sino cómo el diseño organiza movimiento, privacidad y encuentro.


“Alquimia”: del concepto curatorial a las decisiones de interiorismo
Casa FOA define “Alquimia” como una fuerza creadora que transforma materia, historia y memoria. La organización plantea tres líneas: materia en transformación, patrimonio e innovación y experiencia espacial. En términos de interiorismo, estas ideas se traducen en decisiones sobre textura, escala, luz y uso. Un material recupera sentido cuando tiene relación con la arquitectura que lo contiene; la innovación, a su vez, no necesita borrar las huellas previas para hacerse visible.
El Palacio Molina ofrece una base especialmente marcada. La antigua fábrica conserva ladrillo a la vista, grandes aberturas, arcos, espacios de planta amplia y techos de más de cuatro metros, según la ficha de la muestra. La escala fabril hace que una habitación doméstica se perciba de otra manera: el mobiliario queda en relación con volúmenes mayores y la iluminación puede enfatizar alturas y estructuras. Esa condición altera la experiencia del ambiente incluso antes de incorporar una paleta o una pieza de autor.
El concepto, por eso, funciona mejor cuando se interpreta como una relación entre capas y no como una etiqueta de estilo. No se trata de sumar objetos con apariencia industrial, sino de entender qué parte del edificio puede permanecer expuesta, qué necesita una nueva terminación y de qué modo el uso propuesto modifica la percepción del espacio.


Materiales con memoria: el yute y las texturas que conectan con la fábrica
Entre los materiales mencionados para la edición, el yute destaca por su relación directa con la historia productiva de Alpargatas. El gerente general de Casa FOA, Juan Blas Fernández, lo señala como un guiño al pasado de la sede. El gesto cobra sentido porque la alpargata tradicional utilizó suela de yute; esta fibra dio el origen de la empresa y la producción industrial del calzado.
La referencia material no es una reproducción literal de la fábrica. En el interiorismo contemporáneo, una fibra vegetal puede aparecer en textiles, recubrimientos, objetos o detalles; su función depende del contexto y de la forma de aplicación. Aquí ofrece la posibilidad de conectar un ambiente nuevo con la memoria económica del edificio mediante una materia reconocible, cálida y de apariencia distinta a la dureza del ladrillo o el hormigón.
La organización también anuncia el encuentro de texturas brutas, metales, hormigón y materiales sustentables. El valor del conjunto no estará en acumular superficies contrastantes, sino en jerarquizarlas. Una pared rugosa puede ser fondo para una pieza precisa; un metal puede aportar reflejo o estructura; una superficie de tacto suave puede atemperar un volumen severo. Cuando cada material tiene una función visual o práctica identificable, la mezcla expresa una idea. Si todo reclama atención, el espacio pierde legibilidad.


El patrimonio como textura activa
En un edificio industrial, la materialidad original puede actuar como elemento de diseño sin disfraz. Se realizó una recuperación que buscaba reparar pisos, carpinterías y muros, al tiempo que dejaba presentes algunas marcas de la edad del inmueble. Esta tensión se manifiesta en una decisión corriente del interiorismo patrimonial: cuándo reparar para asegurar el uso y cuándo conservar una pátina que aporta información sobre el tiempo.
La distinción importa porque “dejar a la vista” no equivale automáticamente a conservar. El deterioro puede ser atractivo en una fotografía, pero exige diagnóstico y tratamiento antes de recibir visitantes o usuarios. La rehabilitación informada reconoce la materialidad y resuelve los problemas técnicos sin borrar de manera indiscriminada las capas que cuentan la historia del edificio.


Geometrías curvas, paletas y luz para suavizar la escala
Existe la presencia de revestimientos curvos y paletas cromáticas asociadas a esas formas entre las tendencias de la muestra. La curva ofrece una respuesta formal a la geometría repetitiva de muchas estructuras fabriles: redondea encuentros, guía la circulación o crea una transición entre funciones sin necesidad de levantar un muro completo. En ambientes domésticos, puede suavizar la escala y hacer que las áreas sociales parezcan más envolventes.
Una referencia detallada es “TRAMA”, el departamento de 150 metros cuadrados presentado por Estudio Fontenla. Integra living, comedor y cocina en un área social y organiza dormitorio, vestidor y antebaño en el sector privado. La propuesta incorpora formas orgánicas y envolventes, con el Azul Mediterráneo como hilo cromático, junto a madera, piedra sinterizada, textiles, metales y superficies tecnológicas. El estudio describe el conjunto como una vivienda completa donde arquitectura, mobiliario, materialidad, arte e iluminación se conciben en relación.
Ese planteo resume dos decisiones comunes en el diseño residencial contemporáneo: integrar actividades que antes se distribuían en habitaciones separadas y sostener una identidad visual mediante el color. Pero la integración no significa que todo deba quedar expuesto. El desafío está en conservar transiciones entre actividad social y descanso, además de ofrecer almacenamiento y control acústico suficientes para que la continuidad visual no se convierta en una limitación funcional.
La luz actúa como una herramienta espacial, no solo decorativa. El ambiente de Cecilia Gómez Abuin y Pilar Ortega con fotografías de Eliseo Miciu, la iluminación coloreada modifica la percepción cromática de la habitación. La luz puede orientar la mirada, cambiar la temperatura visual de un material y crear momentos de pausa en un recorrido. En una estructura de gran altura, también ayuda a hacer comprensible la escala interior y a destacar elementos que quedarían invisibles con una iluminación homogénea.

Nuevas formas de trabajar: el coworking como interior flexible
La vivienda no es el único programa que transforma la muestra. Intro Arquitectura + Grupo (a) 2 desarrolla el espacio de coworking número 26. El proyecto reúne puestos abiertos, áreas de reunión, taller, intercambio, contemplación y un sector privado dentro de un mismo recorrido. La distribución propone que la oficina sea un sistema de situaciones y no una sala uniforme de escritorios.
El equipo emplea una red utilizada en el respaldo de sillas ergonómicas como revestimiento tensado, de modo que deja pasar luz y mantiene visible la textura del muro original. También incorpora una estructura curva de perfiles metálicos para separar zonas sin clausurar la continuidad visual. La iluminación combina luz LED dirigida a la estructura preexistente con artefactos que crean atmósferas distintas.
La operación es relevante para la arquitectura interior porque trabaja simultáneamente con ergonomía, percepción y flexibilidad. Un separador permeable mantiene conexión entre áreas y permite graduar privacidad; una secuencia de espacios puede alternar actividad y concentración; la luz puede ayudar a reconocer cada función sin señalética excesiva. La cuestión es si la configuración permite que cada tarea se realice con comodidad, no solo si el espacio comunica una idea atractiva.
Se vincula esta propuesta con cambios en la forma de trabajar, entre ellos la combinación de colaboración, concentración, bienestar y contacto con elementos naturales. Es una tendencia de alcance mayor que una feria puntual, pero las descripciones disponibles no miden su impacto ni evalúan el comportamiento real de los usuarios. Conviene entenderla aquí como una línea curatorial y una hipótesis espacial, no como un consenso probado sobre todas las oficinas.

Arte e interiorismo: el recorrido también forma parte del diseño
Casa FOA no se limita a habitaciones funcionales. La instalación “Todo lo que respira se mueve”, de César Lago, se despliega en el pulmón interno del edificio y utiliza una estructura blanda de color celeste. La instalación se describe cómo la pieza atraviesa circulaciones, se asoma hacia el exterior y se relaciona con un antiguo conducto de ascensor. En lugar de presentar un objeto autónomo, el trabajo altera la percepción del trayecto y vincula la experiencia con respirar, moverse y detenerse.
Ese recurso es significativo en una exposición de muchos ambientes. La continuidad del recorrido puede ser tan importante como cada espacio individual: después de sucesivas escenas interiores, una instalación central permite orientarse y experimentar el edificio a otra escala. Arte, arquitectura e interiorismo se relacionan cuando la obra no ocupa simplemente un vacío, sino que cambia la manera de recorrerlo.
Otro ejemplo es “Volver a estar”, de Pacto. El proyecto re-imagina el living como una pieza continua que combina asiento, guardado, barra y lugar de encuentro. Sus autores toman la línea de producción de Alpargatas como una referencia conceptual y la trasladan a una infraestructura doméstica que reúne actividades hoy menos separadas: conversar, leer, escuchar música, trabajar o recibir visitas.
La propuesta abre una discusión práctica: la sala de estar ya no siempre está organizada alrededor de una sola actividad. Un mueble integrado puede reducir fragmentación y aprovechar mejor una superficie, pero también necesita responder a diferentes posturas, necesidades de guardado y privacidad. Su interés está tanto en la metáfora como en la posibilidad de adaptar el mobiliario a rutinas que se superponen.

Aspectos destacados: cuatro tendencias de diseño de 2026
A partir de la información publicada, es posible sintetizar cuatro líneas de interés sin convertirlas en una lista de modas universales:
1. Materia con relato. Yute y fibras orgánicas crean una referencia material al origen industrial de la sede, en diálogo con ladrillo, hormigón y metal.
2. Curvas que organizan. Las geometrías curvas aparecen en revestimientos, envolventes y separadores para articular el espacio y atenuar transiciones.
3. Ambientes integrados, pero diferenciados. “TRAMA” y “Volver a estar” reúnen usos cotidianos en composiciones continuas; el coworking busca combinar intercambio y concentración.
4. El diseño como experiencia. Luz, color, textura y arte afectan la manera de recorrer y percibir, además de resolver una función.
La sede también introduce una escala urbana que amplía la conversación. Casa FOA cumple desde 1985 un papel de exhibición para arquitectura, diseño, paisajismo e industria, su actividad acompaña a la Fundación Oftalmológica Argentina Jorge Malbran. La muestra en Barracas amplía el mapa de visitas hacia un barrio cuyo pasado fabril forma parte explícita del relato.

Análisis crítico: entre la imagen inspiradora y el uso real
Las exposiciones de interiorismo tienen una condición particular: reúnen propuestas breves, cuidadosamente compuestas y preparadas para ser vistas. Esa intensidad permite experimentar combinaciones que pueden pasar inadvertidas en una vivienda común. También presenta un límite editorial: un espacio escenográfico no demuestra por sí solo que una solución sea práctica, económica, durable o accesible en un hogar cotidiano.
Por eso, conviene mirar cada ambiente con dos preguntas. Primero, ¿qué idea expresa? Segundo, ¿cómo resolvería necesidades concretas de sus usuarios? Las curvas pueden guiar y suavizar, pero también consumir superficie; la integración visual puede favorecer convivencia, pero requiere atender sonidos y privacidad; los materiales naturales aportan textura, aunque su mantenimiento depende de su uso y terminación. La muestra ofrece referencias para pensar estas decisiones, no recetas de aplicación universal.
El reto más propio de Palacio Molina consiste en evitar que el repertorio contemporáneo oculte la especificidad del edificio. Las formas orgánicas, el color y los artefactos de diseño pueden establecer un contraste productivo con la fábrica. Sin embargo, la calidad del contraste depende de que se reconozca la arquitectura original y no se la convierta en un telón genérico. La intervención de coworking, al dejar visibles partes del muro y la estructura, y “Volver a estar”, al traducir una lógica fabril al uso doméstico, ofrecen ejemplos de cómo el concepto puede operar a través de decisiones espaciales.
También importa no confundir los ambientes de la exposición con el futuro proyecto inmobiliario. Palacio Molina se anuncia como un desarrollo mixto de viviendas, lofts, oficinas y comercio, con obra prevista para enero de 2027. Esa etapa plantea desafíos distintos a los de una muestra: mantenimiento, confort a largo plazo, instalaciones, iluminación natural, acústica y relación con el barrio. Los datos disponibles describen el programa planeado, no su resultado construido. Una lectura rigurosa mantiene esa diferencia.
Datos para visitar la muestra
• Fechas: del 1 de octubre al 1 de noviembre de 2026.
• Sede: Palacio Molina, avenida Regimiento de Patricios 1053, Barracas, Ciudad de Buenos Aires.
• Horario publicado: todos los días, de 12 a 20 h.
• Escala anunciada: más de 42 espacios y 5.700 m² intervenidos.
• Concepto curatorial: “Alquimia”.

Conclusión: diseñar es editar una relación entre materia y vida
Casa FOA 2026 reúne tendencias reconocibles —curvas, paletas cromáticas, materialidad táctil, ambientes integrados y oficinas flexibles—, pero su sede les da una condición específica. Yute, ladrillo, hormigón, iluminación y mobiliario aparecen en un antiguo ámbito de producción cuyo pasado no puede separarse del recorrido.
Los espacios más interesantes son aquellos que logran traducir esa historia en una decisión concreta: una pieza que reorganiza el living, un coworking que combina colaboración y concentración, una luz que transforma la atmósfera o una instalación que vuelve perceptible la circulación. Así, la exposición no solo muestra interiores atractivos; propone observar cómo el diseño actual puede responder a otras formas de habitar sin borrar las capas del lugar. Ese diálogo —más que cualquier tendencia aislada— es la clave de Casa FOA 2026 en Palacio Molina.
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