23 febrero 2013

Treinta años después de que Lluís Porqueras diseñara su lámpara Funiculí, la firma Marset ha decidido reeditarla y hacer que recobre el protagonismo que se merece.

Lámpara Funiculí - Lluís Porqueras

Funiculí se creó en el año 1979 y, en aquel entonces, el diseñador catalán era también propietario de una empresa de lámparas (Vapor) que respondía a la filosofía de Porqueras: “sacar, sacar y sacar hasta dejar la esencia del objeto útil y sencillo”. Y así es la lámpara Funiculí que Marset, que adquirió gran parte del catálogo de Vapor, ha decidido recuperar tres décadas después.

Lámpara Funiculí - Lluís Porqueras

La idea de la lámpara parte de las tradicionales luminarias de trabajo, provistas de un brazo flexible. A Lluís Porqueras se le ocurrió liberar la pantalla y darle más prestaciones y movilidad. Como él mismo explica: “le añadí una tija curvada y unas pinzas para permitir el movimiento de sube y baja. De ahí es de donde sale el nombre de Funiculí, de la acción funicular de subir y bajar, como el funicular del Tibidabo o de Montjuïc de Barcelona”.

Lámpara Funiculí - Lluís Porqueras

A este sencillo mecanismo de sube y baja, que permite al usuario adaptar la luminaria a sus necesidades, se suma que la pantalla ofrece una rotación de 360º para dirigir el haz de luz hacia donde se desee. Para evitar el contacto del metal con el suelo, Funiculí tiene una goma que recubre el contorno de su base y le añade estabilidad. La lámpara está disponible en cinco colores: blanco, beige, rojo, verde musgo y negro.

Lámpara Funiculí - Lluís Porqueras

Via:www.interioresminimalistas.com

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