Descubre cómo el diseño de interiores puede generar un "efecto sorpresa" al pasar de una fachada hermética oscura a espacios bañados en pino claro.

El verdadero genio de las Casas CLF reside en el contraste radical entre el "afuera" y el "adentro". Mientras que el exterior es una caja negra que protege la intimidad, el interior es una explosión de luminosidad de inspiración escandinava. El uso de madera de pino clara en techos, estanterías y detalles, combinado con paredes blancas puras, transforma la experiencia de habitar el espacio, creando una atmósfera de calma y calidez absoluta.


La planta baja se organiza de manera fluida, donde el pavimento de microcemento pulido aporta una base neutra que resalta la calidez de la madera. La escalera, diseñada como un mueble integrado, es el eje que conecta los niveles sin interrumpir la visión espacial. Esta estrategia de "diseño integrado" permite que el mobiliario fijo sea parte de la arquitectura, maximizando cada metro cuadrado en una planta que, aunque compacta, se percibe infinita.


La luz natural es el material de construcción invisible en este proyecto. Grandes ventanales estratégicamente ubicados permiten que el sol patagónico rebote en las superficies claras, eliminando la necesidad de iluminación artificial durante el día. El patio central, que separa las dos unidades, funciona como una linterna que inyecta luz en el corazón de la casa, demostrando que la densidad urbana no es impedimento para tener espacios luminosos.


En la planta alta, los dormitorios continúan con esta narrativa de serenidad. Los techos inclinados de madera vista siguen la pendiente de la cubierta, aportando una escala acogedora que recuerda a las cabañas modernas. Es una arquitectura que se siente protegida del exterior pero conectada emocionalmente con la naturaleza a través de la luz y los materiales nobles.


Conclusión y Enseñanza para Nuevos Arquitectos:
La enseñanza fundamental es el manejo del contraste. No temas diseñar fachadas cerradas o imponentes si el interior va a ofrecer una recompensa sensorial de apertura y luz. El "viaje" del usuario desde la calle hasta el corazón del hogar debe ser una experiencia coreografiada donde los materiales dicten el estado de ánimo.


Memoria:
El lote dónde se ubica el proyecto, se encuentra en una calle residencial de baja densidad del barrio del Once, a unos 400 metros del boulevard principal de la Villa. A pesar de la aparente centralidad del emplazamiento, predominan por un lado las viviendas unifamiliares aisladas, de pequeñas dimensiones y no alineadas, y por el otro, lotes sin actividad alguna, o pertenecientes a unidades de propiedad mayores. Estas características, sumadas al ripio compactado de la calle, a la ausencia de vereda, mobiliario o farolas y a la gran profusión de árboles, le confieren un carácter muy poco estructurado y escasamente denso. Un cambio reciente de la normativa para la zona pretende modificar esta situación, densificando el tejido, pero sin llegar a plantear la configuración de un corte de calle urbano. La nueva norma es muy estricta en cuánto a la definición de los envolventes exteriores, los materiales y colores a usar y las pendientes de las cubiertas. También permite e incentiva la tipología de viviendas apareadas.
El encargo plantea el proyecto y construcción de tres unidades de vivienda en hilera, de dos plantas cada una. El programa a cumplimentar se compone de cocina, lavadero, estar, comedor y toilette en planta baja y dos habitaciones y baño completo en la planta superior. Se incorpora un patio en cada una de las tres viviendas para enriquecer la conectividad visual y para esponjar la planta baja, permitiendo así ajustar las alturas para el cumplimiento del programa y de la normativa. También se decide escalonar las tres unidades, liberando uno de los costados de los patios en todas ellas. Con estas dos operaciones se pretende, por un lado, garantizar un mayor y más homogéneo asoleamiento de las tres viviendas y por otro, minimizar el impacto visual que tendría, en el entorno inmediato, una fachada continua de semejante altura y longitud. También, e indirectamente, se consiguen una mayor privacidad de las expansiones naturales de las viviendas, y la redirección de las visuales de las salas de estar al noroeste, evitando así el fondo de la vivienda del lote lindero. En cuánto a la lectura formal del conjunto, se trabajó para articular volumétricamente las tres viviendas, procurando que se entendiese cierta unidad en la operación; se aprovecharon los planos inclinados de las cubiertas como planos compartidos y vinculantes. De esta forma se produce la segunda articulación formal que define el proyecto, en el plano vertical, a nivel de volumetría.
Uno de los desafíos que presentaba la construcción del proyecto era concebir el casco enteramente en madera, cerramientos, terminaciones y estructura. A pesar de la profusión de este material en el sur del país, el escaso conocimiento especializado y la poca presencia de una industria de productos derivada, circunscriben su uso a la elaboración de elementos estructurales aislados y de revestimientos interiores y exteriores, presentando muchas veces patologías derivadas de su mala aplicación. Se optó por considerar un sistema integral usado en Noruega, basado en las indicaciones y experiencia del Norges Byggforskningsinstitutt (Instituto de Investigaciones de la Construcción de Noruega) y adaptarlo a la realidad climática (mayores temperaturas, lluvias más intensas, menor acumulación de nieve), física (necesidad de cálculo sísmico estructural, distinto tipo y calidad de maderas) y humana (mano de obra no especializada, necesidad de armar un taller en obra) de Argentina.
La eficacia del sistema, más allá de concebir el propio cerramiento como estructural, con el ahorro conceptual y material que esto implica, se basa en permitir completar una cámara de aire controlada y constante en toda la envolvente del volumen, que garantiza siempre la aireación de la madera. De ésta forma se evita la pudrición y la formación de hielo en las capas superiores, lo que prolonga exponencialmente la vida útil del material. También permite tener una capa considerable y continua de aislación, anulando todos los puentes térmicos (todas las carpinterías portan vidrio doble) y asegurando así el confort interior con un considerable ahorro energético. El sistema de calefacción se confía a un piso radiante y a una salamandra de alto rendimiento, ubicada estratégicamente. Se reduce la paleta de materiales y colores a los negros, blancos y maderas; revestimiento exterior de ciprés pintado negro y modulado en función del espaciado de la chapa acanalada del techo, también negra; paramentos interiores blancos, pisos graníticos negros en planta baja y entarimado también de ciprés en el superior; las carpinterías todas en ciprés natural.
El objetivo fue el de trabajar un programa de viviendas en hilera, analizando las potencialidades que presenta esta tipología en lo referente a la apropiación física del terreno, y a las relaciones formales y espaciales que establecen las distintas unidades entre ellas. Abordar la materialización del proyecto desde el detalle, desde la adaptación de un sistema constructivo propio de otra realidad material. Estudiar su implementación y su pedagogía sobre el terreno para lograr trascender la intención y el dibujo.


Arquitectos: Estudio BaBO
Ubicación: Villa La Angostura, Neuquén, Argentina
Arquitectos: Francisco Kocourek, Francesc Planas Penadés, Marit Haugen Stabell
Equipo De Diseño: Marcos Buceta
Año Proyecto: 2011
Área Proyecto: 310.0 m2
Construcción: Francisco P. Kocourek
Cálculo Estructural E Instalaciones: Julio C. Pacini
Superficie Terreno: 1040 m2
Fotografías: Estudio BaBO





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